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NOTA DE AVISO CGE - Nº 8. 24 de marzo de 2020
seaprador
Apreciado/a compañero/a,

Después de escuchar la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de hoy, tenemos una notable desilusión provocada por la poca contundencia de las medidas económicas que se anuncian.

Somos conscientes –creo que así lo venimos demostrando desde que se inició esta crisis– de que lo prioritario es, y sigue siendo, todo lo relacionado con la salud de nuestros ciudadanos, de los que han enfermado y de los que podemos hacerlo. No obstante, desde el Consejo General de Economistas, corporación en la que se encuadran profesionales que están muy cerca de la empresa en el asesoramiento financiero, mercantil, laboral, concursal o fiscal, comprobamos estos días la preocupación y el pesimismo que estos nos transmiten, no solo por ellos sino, sobre todo, por los problemas que se agolpan alrededor de ese tejido empresarial. En unos casos, se ha producido el cierre de sus negocios, en otros es difícil o imposible cobrar las facturas y realizar ventas, y todos advierten un futuro dificilísimo, incluso después de que la pesadilla del Covid-19 cese.

Por eso, aun reconociendo algunas medidas de alivio como la flexibilización de ERTEs, las relacionadas con las cuotas de autónomos, las facilidades para aplazar autoliquidaciones tributarias de las pymes que resulten a ingresar o la ampliación de determinados plazos tributarios, ha sido un clamor –del que nosotros hemos sido partícipes, actuando, a su vez, como portavoces y altavoces de esta justa demanda– la petición de que se ampliaran los plazos de las autoliquidaciones tributarias y de las declaraciones informativas, que se agilizaran los aplazamientos de deudas tributarias también para otras empresas que no sean pymes –aunque hubiera que analizarlos caso a caso– y que se modificaran los plazos del Impuesto sobre la Renta y del Impuesto sobre Sociedades, en el primer caso por comenzar el plazo de declaración en medio de esta vorágine y, en el segundo, por el desplazamiento que se ha producido en los plazos mercantiles. Así mismo, con objeto de atender también a aquellas empresas que, pese a verse afectadas por los efectos del coronavirus, siguen manteniendo un razonable nivel de actividad y el empleo de sus trabajadores, hemos solicitado en numerosas ocasiones que se les exonere temporalmente del abono de la aportación empresarial a la Seguridad Social, ya que, de no hacerse así, se estarían dando mayores ventajas al cese de actividad y la suspensión de los contratos de trabajo frente a aquellas empresas que, por tipología, pueden seguir prestando sus servicios.

A este respecto, me permito recordar unas recientes declaraciones del presidente de nuestro Consejo General de Economistas, Valentín Pich, quien afirmaba que “en nuestro país existen muchas empresas que, aunque continúan en funcionamiento, lo están haciendo a un menor nivel y que, además, cuentan con fondos de maniobra muy limitados, por lo que también deberían recibir apoyos por parte del Gobierno, como, por ejemplo, aplazando el pago del próximo 30 de marzo del IVA y de las cuotas a la Seguridad Social, así como los pagos fraccionados de Sociedades, las retenciones del IRPF y el IVA, que habrán de hacerse en abril”.

Dicho esto, la comparecencia de hoy de la ministra portavoz, que, a su vez, lo es del Ministerio de Hacienda, ha sido para nosotros un “jarro de agua fría” y parece indicar falta de sensibilidad del Ministerio con empresas y profesionales, a quienes parece querer negar herramientas de fácil implementación y bajo coste que podrían ser de gran ayuda para garantizar su supervivencia facilitándoles algo de liquidez con una sencilla ampliación de plazos de las autoliquidaciones tributarias; lo que sería especialmente importante para aquellos que, a duras penas, están intentado mantener la actividad máxime con la extensión del estado de alarma 15 días más, y a los que parecen estar dejando en una situación de desamparo.

Sin embargo, una vez se publiquen en el BOE las nuevas medidas acordadas en el Consejo de Ministros de hoy, analizaremos con detalle el alcance global de las mismas, sus ventajas y, en su caso, sus omisiones, así como si van, o no, bien enfocadas para fomentar la actividad económica, facilitar el trabajo de los profesionales, y mantener el ciclo financiero de familias y empresas.

Lo que os aseguramos, es que seguiremos intentando que nuestras justas y ponderadas peticiones sean oídas y atendidas, sin ponernos nerviosos, sin sobreactuar, pero con firmeza, hasta conseguir lo que estamos seguros que es mejor para la sociedad y para la economía española.

Seguiremos pendientes de cualquier novedad y os mantendremos informados.

Un cordial saludo,
seaprador
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